MAESTRO DALTON OSORNO
MAESTRO DALTON OSORNO

DALTON OSORNO (Jipijapa, 1958)

Es poeta, narrador, crítico literario y maestro universitario jubilado.

Ha publicado el libro de cuentos El vuelo que me dan tus alas (1988) y los poemarios Visión de la ciudad (1996), Palíndromo (1997), Amantazgos (2000), obra que obtuvo Mención de Honor en la Bienal César Dávila Andrade; No hay peor calamidad, desfachatez, infatuamiento que un poeta enamorado (2003), con el que ganó el Premio Único del VII Concurso Nacional de Literatura M. I. Municipalidad de Guayaquil; y Duración del esfumato (2017).

El 23 de abril de 2020 obtuvo el primer premio del certamen de novela breve La Linares con «Crónica para jaibas y cangrejos», publicada en ediciones digital e impresa por la Campaña Nacional Eugenio Espejo para el Libro y la Lectura y Casa Égüez.

Su más reciente libro de relatos es Hasta que salga el cuento (2024).

En mayo de 2026 presentó la novela Caecus, publicada bajo el sello Off Editores, con introducción del poeta y crítico Iván Petroff Rojas. La obra se lanzará también en la FILGUAYAQUIL 2026 el 18 de septiembre con análisis de la maestra y escritora doña Sonia Manzano Vela y su editor.

 

CRÓNICA PARA JAIBAS

Y CANGREJOS

Dalton Osorno

 

CAMPAÑA DE LECTURA

Campaña Nacional Eugenio Espejo por el Libro y la Lectura
Director General: Iván Égüez
Coordinación Editorial: Andrés Cadena

Crónica para jaibas y cangrejos, de Dalton Osorno
Premio La Linares de novela breve 2020
© Campaña Nacional Eugenio Espejo por el Libro y la Lectura, 2020
Colección Luna de bolsillo
ISBN 978-9942-764-25-6

Campaña de lectura Eugenio Espejo
El Heraldo 244 y Juan de Alcántara
Teléfonos: (02) 243 2980 / 225 6916 / 225 4997
info@revistarocinante.com / info@revistababieca.com
corpespejo@yahoo.com / www.campañadelectura.com

Casa Égüez, centro cultural
Juan Larrea y Río de Janeiro
Teléfonos: (02) 2542531 / 2901137
centrocultural@casaeguez.com / www.casaeguez.com

Diseño de portada: Agustín Montúfar Égüez
Imagen de portada: Casa de las 100 ventanas,
grabado de Roura Oxandaberro
Diseño y diagramación: Patty Montúfar Égüez

La Campaña Nacional Eugenio Espejo por el Libro y la Lectura es una
iniciativa ciudadana que busca mejorar el comportamiento lector de
los ecuatorianos. No recibe fondos públicos y se maneja mediante la
autogestión y a través de la asociación con diversas entidades. Sus líneas
básicas de acción son la edición y distribución masiva de libros, la
capacitación a mediadores de lectura, la difusión de la literatura nacional en
el extranjero y la reflexión teórica sobre el tema de la lectura. Forma parte
de la Corporación Eugenio Espejo por el Libro y la Cultura.

Partitura
Introito ………………………………………………………………………………………..9
Códice 0 …………………………………………………………………………………….. 13
Perjurios I …………………………………………………………………………………. 31
Códice 1 …………………………………………………………………………………….. 33
Piratas I …………………………………………………………………………………….. 38
Códice 2 …………………………………………………………………………………….. 40
Perjuros II …………………………………………………………………………………. 49
Códice 3 …………………………………………………………………………………….. 50
Piratas II ……………………………………………………………………………………. 60
Códice 4 …………………………………………………………………………………….. 62
Perjuros III ……………………………………………………………………………….. 65
Códice 5 …………………………………………………………………………………….. 68
Piratas III ………………………………………………………………………………….. 72
Códice 6 …………………………………………………………………………………….. 74
Perjuros IV ……………………………………………………………………………….. 77
Códice 7 …………………………………………………………………………………….. 79
Piratas IV ………………………………………………………………………………….. 84
Códice 8 …………………………………………………………………………………….. 86
Perjuros V…………………………………………………………………………………. 88
Códice 9 …………………………………………………………………………………….. 91
Piratas V …………………………………………………………………………………… 93
Códice 10 …………………………………………………………………………………… 95
Perjuros VI ……………………………………………………………………………… 100
Códice 11 …………………………………………………………………………………. 102

Piratas VI ………………………………………………………………………………… 106
Códice 12 …………………………………………………………………………………. 108
Perjuros VII ……………………………………………………………………………. 111
Códice 13 …………………………………………………………………………………. 112
Piratas VII ………………………………………………………………………………. 119
Códice 14 …………………………………………………………………………………. 120
Perjuros VIII …………………………………………………………………………… 123
Códice 15 …………………………………………………………………………………. 126
Piratas VIII ……………………………………………………………………………… 129
Códice 16 …………………………………………………………………………………. 131
Perjuros IX ……………………………………………………………………………… 133
Códice 17 …………………………………………………………………………………. 135
Piratas IX ………………………………………………………………………………… 138
Códice 18 …………………………………………………………………………………. 141
Perjuros X ……………………………………………………………………………….. 145
Códice 19 …………………………………………………………………………………. 147
Piratas X ………………………………………………………………………………….. 150
Códice 20 …………………………………………………………………………………. 152
Perjuros XI ……………………………………………………………………………… 155
Códice 21 …………………………………………………………………………………. 157
Piratas XI ………………………………………………………………………………… 160
Códice 22 …………………………………………………………………………………. 163
Perjuros XII …………………………………………………………………………….. 168
De perjuros y piratas …………………………………………………………….. 172

 

Introito

Escribimos el introito con el anhelo de calmar a quienes intuyan que este relato es la manifestación escandalosa de nuestra invención. Simplemente, hace veinte años presenciamos el levantamiento de un murallón en el solar de las carcaveras que generó un cuento, una antología narrativa y dos notas periodísticas.

Esto alumbró la idea de una crónica, pero con el paso de los días, nuestras elucubraciones se confundieron entre la realidad y la ficción y decidimos recrear una relación cronológica a cuatro manos. La historia fue tomando su propio corpus, ritmo, discurso, topología, actantes (quizás murmuramos sobre la exis-
tencia de un tercer narrador-personaje). Las palabras fluían desatadas. La narración fue creciendo con cada anécdota, lecturas, pláticas e intrigas.

Diseñamos un plan de trabajo y mecanografiamos el texto que está ante sus
ojos. Como aseveró Ítalo Calvino:

—Estás a punto de empezar a leer. Relájate. Aleja de ti cualquier otra idea. Deja que el mundo que te rodea se esfume en lo indistinto. Adopta la postura más cómoda. Regula la luz de modo que no te fatigue la vista. Haz que la página no quede en sombra.
Fin de cita.

La novella arranca aquí con la presentación de la más bella y la más lúcida.

Mi relación con Ambrosina fue, al comienzo, como la de un espectador ante una sabia dama de la vida, luego su confidente cuando abrió el cofre de recuerdos y me proporcionó detalles de su duración y la calzada donde vivió muchos años.

Cierto día le pregunté si me daría licencia para escribir su biografía.

—Quizás podría darte permiso, si fueras Henry Miller, quien, seguramente, pondría los condimentos necesarios —aclaró con delicadeza.


Hablaba de un modo extraño, con giros rarísimos y vocablos antiguos. Entonces comencé a preocuparme por cómo traducir todos sus matices verbales, pero nunca fui consciente del francés e historias de la calle que ella relataba.

Platicábamos en las noches, porque era cuando su mente solía estar más lúcida y sus palabras se desgranaban con afabilidad. Desde el arranque me dejé llevar a su mundo, mundo vedado, mundo multicolor, mundo parlante, mundo… Prefería que charláramos en su aposento del Mil Amores, pero algunas veces nos veíamos en el café Montreal, en la Palma o degustábamos escabeche con vino blanco en el Piave, y luego caminábamos lentamente por Colón hasta Francisco García Avilés, al zaguán de Filián o a 6 de Marzo a Nuevos Horizontes de Néstor Cali por los libros de segunda mano; por Boyacá hasta la Cervantes, Española, Científica, la de
Florencio Comte y Selecciones, por novedades. Le fascinaban las librerías y tenía olfato para las joyas literarias o ediciones antiguas.

Ambrosina sabía de manjares, historias y secretos. Yo tenía hambre de ella, de su palabra, de sus anécdotas, de sus amoríos… Nuestras pláticas se prolongaban una, dos, tres y hasta cuatro horas. Cuando ella hablaba, miraba mi libreta de apuntes. Cuando no sabía por dónde continuar la anécdota, yo la guiaba y ponía en la ruta del asunto tocado. Imaginaba que dicha empresa dependía de mí y que ella era una desprendida informante de la calleja. La verdad podría ser otra. ¿Por qué me eligió como su amanuense secreto? ¿Por qué decidió contarme su vida?

—Qué otra cosa podría hacer con mi tiempo y a mi edad —respondió en la última
sombra de nuestras confidencias.

Cuando repaso sus cuadernillos, me cuesta creer que ya no esté entre nosotros: tan bella, tan lúcida…